Archivos Mensuales: noviembre 2012

LA IMPORTANCIA DE LA FAMILIA

De acuerdo con el modelo ecológico de Uriel Bronfenbrenner la evolución y desarrollo del niño/adolescente se entiende como un proceso dinámico en constante interacción con los demás sistemas, los cuales son decisivos en el desarrollo y la salud infantil/adolescente, ya que estos mismos sistemas pueden favorecen o entorpecen el desarrollo. La familia es uno de estos sistemas y es el que tiene el papel más importante en todas las etapas el desarrollo de la persona. La familia es un sistema abierto donde las interacciones son circulares,  las acciones y las actitudes de cada miembro afectan a todos sus miembros. Los niños y adolescentes dejan, y deben de dejar, de ser un receptor pasivo ya que deben participar activamente en su entorno. 
Las funciones principales que debe tener la familia en relación con los hijos son:
  • Asegurar la supervivencia de los hijos y su proceso de socialización.
  • Aportar un clima de afecto y soporte a través de las relaciones de apoyo, de las relaciones de afecto y compromiso emocional.
  • Aportar a los hijos la estimulación que los capacite para relacionarse de una manera activa con su entorno físico y social, y así poder adaptarse positivamente para responder a las demandas y exigencias de la sociedad.
  • Tomar decisiones respeto a la obertura a otros contextos educativos y con ello posibilitar acuerdos entre esos contextos para un óptimo desarrollo de los infantes.

Es muy importante que el ambiente familiar sea democrático, donde padres e hijos tengan una comunicación fluida, que las normas sean coherentes, negociables y modificables, que se favorezca y se ayude al hijo a progresar en la gran labor que es la formación de su propia identidad. No debemos olvidarnos de la importancia de fomentar la autonomía del hijo, ya que al realizar cosas por si solos, estos adquieren más seguridad y confianza manifestándolo con una actitud positiva, y es esta actitud la que le ayudará en su autoestima, autoconcepto y en intentar superar los obstáculos que le surgen en el día a día.
Tenemos que tener presente que en este estilo educativo también se deben implementar los límites, y es una moderación tan difícil de lograr y que no todos son capaces de practicar. Hemos de tener presente que los límites deben ser afectivos y no restrictivos. En algunos hogares se compara los límites con autoritarismo y es un grave error, porque una vida sin límites, lejos de ser gratificante, produce frustración y termina, en algunos casos, de manera autodestructiva. Los límites proporcionan seguridad y  fomenta una mejor relación familiar, aportando la capacidad de resolver conflictos de forma saludable.
Es evidente como en la evolución de la sociedad la tipología de familias se ha diversificado. Podemos observar como hay familias tradicionales; familias reconstruidas; familia monoparentales; familias homoparentales; y familias donde viven en un domicilio dos o tres generaciones diferentes. El papel de la madre ha cambiado durante estos años, ya que la mujer ha entrado en el mundo laboral compaginado la maternidad con la vida laboral. El papel del padre también está en un continuo cambio. Se han ampliado expectativas de estos sobre la crianza y educación de sus hijos, ya que cada vez podemos observar como muchos de ellos tienen un papel tan activo como el de la madre. No debemos olvidarnos de la figura del abuelo y de la abuela en la crianza de los niños, ya que en muchos casos, y más en estos momentos de crisis como estamos atravesando, tienen una parte activa y positiva en la educación de los más pequeños y no tan pequeños.
Por último, quiero destacar que es fundamental para que los niños y adolescentes puedan desarrollar al máximo sus capacidades y potencialidades, la importancia de generar entornos saludables, optimistas, positivos, seguros, confiados, con contención, y que sea desde el amor y el respeto.
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INTELIGENCIA EMOCIONAL: familia y colegio todos a una.

La inteligencia emocional es la capacidad que tenemos las personas para atender y percibir las emociones propias y ajenas de manera precisa, de poder comprenderlas de manera adecuada. Está relacionada con procesos de adaptación, facilitando respuestas adecuadas a los acontecimientos que una persona afronta diariamente disminuyendo reacciones emocionales desadaptativas y facilitando emociones positivas. Mediante la IE regulamos las emociones para facilitar el pensamiento.

Durante el proceso de socialización desarrollamos la personalidad, es en esta parte cuando incorporamos la IE. Son los padres los encargados principalmente de contribuir con esta labor a través de su amor y de sus cuidados, ya que son ellos las figuras identificativas. Desde el entorno directo del niño, con una “educación familiar afectiva”, se le ha de enseñar a: respetarse a uno mismo; a los demás; ser directo; ser honesto; tener un control emocional; saber escuchar; saber decir no y también si;  y ser positivos.

El sistema familiar es el que tiene la responsabilidad en las primeras funciones de socialización y educación, no obstante, debemos tener en cuenta la importancia que tiene el sistema educativo o escolar en la vida del niño y adolescente. En este caso los docentes se deben comprometer para que el ámbito educativo sea también formadora de personas emocionales, creativas y productivas.


La educación de las emociones denominada Alfabetización Emocional, pretende enseñar a los niños a modular su emocionalidad desarrollando su IE. Para ello es importante un cambio en el currículum escolar; se deben ofrecer herramientas académicas básicas como el manejo efectivo del lenguaje; adoptar una perspectiva de favorecer los trabajos empáticos en equipo, ya que se fomenta la relación interpersonal y con ello la intrapersonal; la resolución de conflictos; la creatividad; o el liderazgo emocional, entre otros.

Por otra parte, es necesario un modelo de profesor que investigue las necesidades, interés y problemas en concordancia a su entorno más inmediato; que sea constructor de climas emocionales positivos y afectivos; gestionador de objetivos; facilitador de procesos de toma de decisiones y responsabilidades personales o grupales; orientador personal inclinándose a un desarrollo emocional y afectivo; y por último, orientador familiar en aquellas familias disfuncionales.

Para que se produzca un elevado rendimiento escolar, los alumnos deben de: confiar en sí mismo y en sus capacidades; ser curiosos por descubrir; tener habilidades o recursos para poder solucionar problemas familiares y escolares; capacidad de autocontrol; poder relacionarse socialmente; y capacidad de comunicar, entre otros.

ADOLESCENCIA: Etapa de grandes cambios.


   

 La adolescencia es una etapa de transición entre la etapa infantil y la etapa de adulto, que suele iniciarse entre los 12 años en las niñas y los 14 años en los niños. Los cambios y transformaciones físicas son importantes por que estas son observables, por lo que no se viven de igual manera por todos los adolescentes, ya que los factores que rodean al adolescente no son para todos iguales. Algunos de factores pueden ser; la familia, amigos, cultura, valores, hábitos. Posiblemente algunos de estos adolescentes experimenten estos cambios más precoz o tardíamente que el resto de sus compañeros, por lo que les supondrá un problema porque  pueden sentirse más inseguros o más inadecuados que el resto de sus compañeros.

 Puede haber incidencias psicológicas en los adolescentes llegada esta etapa. Estos deben ser conscientes de la pérdida del cuerpo, rol e identidad infantil y deben saber redefinir y aceptar su nueva imagen e identidad. Debemos tener en cuenta que en la percepción de su propio cuerpo puede sufrir alteraciones en su autoestima, tanto positiva como negativamente.

 En esta etapa empieza a observarse una renuncia a la dependencia de los padres y con ello a cuestionar su autoridad, una búsqueda de la autonomía e independencia y la importancia de pertenecer a un grupo social con sus mismas características  Están sensibilizados con los cánones de belleza de la sociedad, con lo que ello les puede distorsionar su propia imagen y es posible la floración de algún trastorno de la conducta alimentaria, como es la anorexia o la bulimia.  Para que el adolescente se enfrente a esta transición positivamente adquiriendo una madurez, es muy importante el apoyo familiar y social.
Algunas recomendaciones para ayudar a nuestros adolescentes en esta transición.

– Hablar sobre los cambios físicos y emocionales que experimentan los adolescentes durante este periodo. Si los adolescentes hablan de sus cambios y son conscientes de lo que engloban estos cambios, presentarán una maduración cognitiva y socioafectiva que le ayudarán a un desarrollo normal y saludable. 

– Formarse una idea ajustada de sí mismo, de esta manera se ayudará al adolescente a fortalecer su autoestima. Es importante tener un autoconcepto físico que se ajuste a la realidad y sea consecuente con su “yo real”, y no “ideal”, de esta manera se le ayudará a una valoración positiva de si mismo y a una mejoría de su estado anímico. Es probable que si el adolescente no cubre sus expectativas lleguen a frustrarse, y esto les lleve a una baja autoestima. El resultado en algunos casos pueden acabar con un cuadro depresivo y/o ansioso, con un trastorno de la conducta alimenticia, con un intento de suicidio o llegar a conseguirlo, etc.

– Fomentar la comunicación, la comprensión y el respeto hacía otros compañeros y amigos. Importante la comunicación entre padres e hijos, o con su círculo más próximo que él tenga confianza, de esta manera se le ayuda a ser asertivos, manifestando sus propias emociones, reconociendo las de los demás y ayudándoles a ser empáticos. Esto les puede ayudar a tener una buena conducta prosocial.

– Conocer el funcionamiento de su propio cuerpo. Ha de haber un feedback entre el cuerpo y la mente. El adolescente ha de intentar saber hasta dónde puede llegar sus límites y saber autoregularse. También es importante que sepan cómo serán y se producirán sus cambios, de esta manera no tendrán un comportamiento aversivos hacía estos cambios, físicos, biológicos o emocionales. 

– Adquirir unos buenos hábitos alimenticios e intentar practicar regularmente ejercicio físico. La sociedad marca unos cánones de belleza y con estos los adolescentes intentan identificarse (o bien con sus ídolos). De aquí pueden venir problemas alimentarios, ya que no quieren verse como ellos son, no quieren identificarse con su cuerpo, por lo tanto pueden llegar a tener una imagen propia distorsionada. La buena alimentación basada en una dieta mediterránea y practicar ejercicio regularmente les ayudará a mantenerse en forma, pero han de ser consciente de su metabolismo.